
Hace cincuenta años en el Hospital General de Hempstead,
Nueva York muere de cáncer
reflejaba su admiración por los poetas Gabriele D’ Annunzio y Frédéric Mistral.
Lucila Godoy Alcayata había nacido en Vicuña , en el norte
de Chile y desde muy joven sintió deseos de enseñar hasta que finalmente se
titula de Profesora Normalista.
Los primeros versos que escribe son publicados en diarios de
la Región hasta que sus “Sonetos de la Muerte” –inspirados en la muerte de su
amado- obtienen el primer galardón en los Juegos Florales organizados por la
Federación de Estudiantes en Santiago en 1914. Ella los escucha en la galería
del teatro Municipal anónima entre la multitud ya que no tiene los medios para
presentarse dignamente en público.
Con escaso reconocimiento en Chile en sus primeros años
emprende una serie de viajes que la llevan a conocer varios países de América,
Estados Unidos y Europa, encontrando especial acogida en México.
Desempeña también importantes labores diplomáticas y
participa en la Asamblea de las Naciones Unidas representando a Chile.
El 10 de Diciembre de 1945 recibe el Premio Nóbel de
Literatura de manos del Rey Gustavo V de Suecia. Con este galardón se convierte
en el primer literato latinoamericano en ser premiado con el Nobel. En 1947 recibe
el Doctorado Honoris Causa del Mills College of Oakland,
California y en 1951 –inexplicablemente seis años después del Nóbel- obtiene el
Premio Nacional de Literatura en Chile. Entre los muchos
doctorados "honoris causa" que ella recibió, fueron de la Universidad
de Guatemala, de la Universidad de California, en Los Angeles, de Universidad
de Florencia, en Italia, y varios otros, antes de que la Universidad de Chile
finalmente decidió ofrecerla tal honor, en 1954.
“La obra poética de Gabriela Mistral surge del modernismo,
más concretamente de Amado Nervo, aunque también se aprecia la influencia de
Frédéric Mistral (de quién tomó el seudónimo) y el recuerdo del estilo de
momentos de Rubén Darío tomó, sin duda, la principal de sus características: la
ausencia de retórica y el gusto por el lenguaje coloquial. A pesar de sus
imágenes violentas y su gusto por los símbolos, fue, sin embargo, absolutamente
refractaria a la "poesía pura", y, ya en 1945, rechazó un prólogo de
P. Valéry a la versión francesa de sus versos. Sus temas predilectos fueron: la
maternidad, el amor, la comunión con la naturaleza americana, la muerte como
destino, y, por encima de todos, un extraño panteísmo religioso, que, no
obstante, persiste en la utilización de las referencias concretas al cristianismo.
Al citado Desolación siguieron los libros Lecturas para mujeres destinadas a la
enseñanza del lenguaje (1924); Ternura (1924), canciones para niños; Tala
(1938); Poemas de las madres (1950), y Lagar (1954). Póstumamente se recogieron
su Epistolario (1957) y sus Recados contando a Chile (1957), originales prosas
periodísticas, dispersas en publicaciones desde
Tras su muerte en Chile se decreta duelo oficial durante
tres días y sus funerales son uno de los más apoteósicos que se recuerde.
(1) Los Poetas


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